Vivir con dignidad, existir con orgullo
Hoy volvemos a llenar la calle. Volvemos porque la calle es nuestra, porque acá aprendimos a no tener miedo y porque todavía hay mucho por lo que marchar.
Este año nuestra consigna es clara: vivir con dignidad, existir con orgullo. Porque no queremos que existir siga siendo un acto de resistencia. Vivir con dignidad es nuestro reclamo al Estado y a la sociedad toda. Existir con orgullo es nuestra respuesta a quienes todavía nos dicen “hacé lo que quieras en tu casa, pero no lo muestres”. No nos avergüenza ser quienes somos, nuestras disidencias son nuestra identidad. Por eso seguimos saliendo a la calle, en Montevideo y en cada rincón del país, donde mostrarse con orgullo todavía es un desafío enorme.
Nos dicen que ya alcanza. Que ya tenemos leyes, que ya tenemos derechos, que no se entiende qué es lo que seguimos reclamando. Pero un derecho que no se cumple no es un derecho, es una promesa vacía. Así que sí, vamos a repetir lo mismo todas las veces que haga falta, hasta que dejen de ser reclamos y sean hechos. ¡Venimos a exigir que lo prometido se cumpla!
Esta marcha se la dedicamos a Luis Magallanes, a nuestra querida Dulce Polly. Luis fue docente, actor, comediante, y desde el año 2000 un pionero del arte drag en Uruguay, cuando subirse a un escenario montada era un acto de enorme valentía Militó desde los noventa, caminó las primeras marchas cuando éramos pocas y nos tapábamos la cara y fue de los fundadores de Ovejas Negras. Fue Dulce Polly, pero también Melucha la maestra, Amarga Marga y tantas otras que nos acompañaron e incomodaron en teatros, boliches, radios y pantallas. Nos hizo reír y, riendo, nos enseñó a ocupar el espacio público con brillo, humor y sin pedir disculpas. Nuestra querida maestra nos dejó la enseñanza de que el orgullo se construye con alegría y lucha. Que al miedo se le puede hacer frente con irreverencia. Hoy marchamos con su risa, con sus pelucas y con su coraje. ¡Dulce Polly presente, ahora y siempre!
Como Coordinadora nos organizamos para defender la diversidad en su sentido más amplio: lesbianas, gays, travas, trans, bisexuales, intersex, no binaries, queer, personas con VIH, personas afro, migrantes, trabajadoras y trabajadores, estudiantes, discas, personas en situación de calle, privades de libertad. Elegimos hablar de diversidad y no solo de orgullo, por convicción y por estrategia: porque nuestras luchas no son solo identitarias, son compartidas con todo nuestro pueblo, porque somos el pueblo.
Reclamamos condiciones materiales para poder vivir dignamente: trabajo, techo, poder estudiar, poder envejecer. No pedimos privilegios, pedimos lo que necesita cualquier persona para vivir. La dignidad no es un discurso, es una condición material. Y la política pública sólo transforma la vida de las personas más excluidas si tiene inversión detrás. La discriminación nos sigue condenando a la miseria. Nos acusan de victimizarnos cuando todo el tiempo nos niegan oportunidades reales.
Es imposible pensar en la sexualidad sin pensar en la clase. No nos discriminan solo por ser tortas, maricas o trans: también por ser afro, por ser pobres, por el barrio donde vivimos o del país de donde venimos. Somos la clase trabajadora. Somos quienes sostenemos la vida todos los días, muchas veces sin ningún derecho asegurado: en las casas, en las ferias, en la calle y en las ollas populares. Mientras medio millón de personas en este país sobrevive con sueldos que no alcanzan, una minoría sigue acumulando privilegios obscenos. Exigimos redistribución de la riqueza: que paguen más quienes más tienen. ¡Sí al 1 al 1: un impuesto del 1% al 1% más rico! No es un capricho, es justicia social. ¿Por qué siempre somos les más pobres quienes tenemos que esperar? ¿Cuánto déficit fiscal valen nuestros derechos? Queremos trabajar para vivir, no vivir para trabajar.
Porque no queremos más discursos. No queremos más fotos. No queremos más declaraciones vacías. No queremos que nuestros derechos sean utilizados como moneda de cambio en este juego político mientras nuestras vidas continúan determinadas por la desigualdad, la violencia y la exclusión. Queremos políticas públicas reales, presupuesto, respuestas e instituciones que funcionen.
Hace 8 años que seguimos esperando la real aplicación de la Ley Integral para Personas Trans: Seguimos reclamando acceso efectivo a una salud integral, oportunidades laborales, vivienda digna, educación libre de discriminación y violencia, reparación, seguimos reclamando el cumplimiento efectivo del cupo laboral trans. No aceptamos que la burocracia sea siempre una excusa para que no ocupemos los lugares que nos corresponden. No aceptamos que las demoras se conviertan en abandono. No aceptamos que nuestras vidas tengan que esperar. ¡TRANS, CONCIENCIA, MEMORIA Y RESISTENCIA!
Como trabajadores no sólo deberíamos tener derecho a ser quienes somos o participar en espacios colectivos, el simple hecho de tener un trabajo sigue siendo un desafío y nuestras vidas son cada vez más difíciles de mantener cuando ni siquiera nos reconocen en nuestras tareas y no nos pagan, o nos siguen ofreciendo trabajos precarizados porque saben que muches no tenemos otra opción.
Solo habrá libertad cuando haya independencia económica. Todavía hay personas expulsadas del mundo del trabajo por su identidad y expresión de género, su orientación sexual, su ascendencia étnico-racial, su estado serológico, su lugar de origen o su situación de discapacidad. Marchamos por quienes trabajan de noche, por quienes trabajan por cuenta propia, por quienes sostienen los cuidados, por quienes buscan trabajo y reciben una puerta cerrada. Y especialmente por nuestres compañeres trans, que siguen sin poder terminar de estudiar y siguen condenadas a la precarización más absoluta. Exigimos el cumplimiento de las acciones afirmativas para personas trans, afrodescendientes y con discapacidad. ¡CUMPLAN CON LA LEY!
Las trabajadoras sexuales marchamos porque rechazamos toda forma de trata, explotación y proxenetismo, pero también las políticas moralistas y punitivas que profundizan la precariedad y la violencia hacia nuestros cuerpos. Exigimos derechos laborales, seguridad social, acceso real a la salud, protección frente a la violencia y por eso exigimos que nuestra actividad se aborde desde el Ministerio de Trabajo y no desde el Ministerio del Interior. ¡El trabajo no es delito!
Exigimos vivienda digna. Tenemos derecho a transitar la vida en un lugar cuidado, bello y en condiciones. La calle no es un lugar para vivir ni para morir. Acompañamos la lucha de las personas en situación de calle: un Estado que no prioriza la vida traiciona a su pueblo.
Exigimos que se les pague a quienes acompañan a otros todos los días, a les trabajadores de los refugios, que sostienen a quienes el sistema expulsa: los compañeros/as de SUTIGA continúan trabajando en condiciones deplorables y sin cobrar su sueldo, mientras esperan desalojos, mantienen servicios imposibles de pagar, sufren problemas de salud y viven en desolación, producto de la propia intemperie impuesta por el Estado. EL GOBIERNO Y ESPECIALMENTE EL MIDES TIENEN QUE HACERSE CARGO.
Denunciamos las condiciones inhumanas en las cárceles, donde siguen muriendo personas privadas de libertad en manos del Estado. El hacinamiento es tortura. Exigimos educación, salud, alimentación digna y una estrategia real de egreso.
La salud es un derecho humano. Y cuando hablamos de salud no hablamos solo de que nos traten bien, aunque eso también lo exigimos. Hablamos de mala praxis. Del varón gay que va a la consulta con una pierna quebrada y lo primero que le ofrecen es un test de VIH. De la lesbiana a la que no le indican el PAP porque tiene sexo con mujeres. De los prejuicios que terminan en diagnósticos equivocados. La salud es un derecho, no un privilegio para quienes la puedan pagar o estén en la capital. Exigimos el acceso real a terapias de afirmación de género, sin esperas eternas ni profesionales que tengamos que buscar en el boca a boca.
Hablar de VIH sigue siendo hablar de prevención, de acceso a la información, al diagnóstico y a tratamientos de calidad. Exigimos acompañamientos que no reproduzcan el rechazo que seguimos viviendo día a día, que se respete la confidencialidad y que se integre la conversación sobre el virus libre de estigmas. ¡Tenemos que poder conocer nuestro estado serológico sin miedo!
Las mujeres con VIH existimos y se nos sigue reafirmando que no servimos para la sociedad. Parece mentira que sigamos siendo perseguidas y que se prefiera esterilizarnos, antes que brindarnos una atención de calidad. Marchamos para que se sepa que INDETECTABLE es igual a INTRANSMISIBLE.
Y cuando hablamos de salud, también hablamos de salud mental. Necesitamos espacios de atención sin demoras eternas, accesibles, inclusivos, libres de discriminación y con profesionales preparados.
Marchamos porque históricamente, las personas intersexuales no hemos tenido aún un permiso pleno de existir tal y como somos. Consideramos que cargar con el peso de historias de vida plagadas de violencia médica, engaños, más la sensación de habitar un cuerpo incompleto, un cuerpo que tuvo que ser corregido para ser validado, no es una responsabilidad individual, es una deuda colectiva. Militamos no solo por nuestra visibilidad y por defender nuestro derecho a existir tal y como somos, sino por un futuro donde el sistema médico no tenga como prioridad “corregirnos” y mutilarnos. Basta de cirugías sin consentimiento. Por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. ¡Liberación intersex ya!
Marchamos en defensa de la soberanía de nuestros cuerpos, por la autodeterminación y la autonomía sexual y reproductiva de las mujeres y disidencias. Levantamos la bandera feminista por la libertad de tomar decisiones éticas sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, sin coacción, violencias ni penalización. ¡Aborto legal, seguro y gratuito en todo el país!
No habrá revolución social sin una revolución en las masculinidades. Queremos ser varones dispuestos a abrazar la perspectiva feminista en cada aspecto de nuestras vidas. Ya no alcanzan las declaraciones de solidaridad, ni que sigamos aclarando que no todos somos iguales, tenemos la responsabilidad de romper con el pacto patriarcal en el trabajo, entre amigos, en nuestras organizaciones y en nuestras casas. La desconstrucción masculina es una obligación política y el momento de asumirla es ahora.
Marchamos porque seguimos viviendo en una sociedad patriarcal que nos educa para tener miedo. Nos dicen desde chicas que nos tenemos que cuidar. Que no andemos solas. Que no salgamos de noche. Que nos vistamos “adecuadamente”. Que tengamos cuidado a quién invitamos a nuestras casas, a quién elegimos como pareja, e incluso de nuestros propios padres, tíos o abuelos. Nos cargan a nosotras la responsabilidad de no ser violentadas. Pero ni así alcanza. El 1° de setiembre, a plena luz del día, en la Facultad de Medicina, estudiando, rodeada de compañeras y compañeros, una estudiante de 19 años fue apuñalada por otro estudiante. Estaba haciendo todo lo que nos dicen que hagamos. Y aun así insisten en matarnos.
Repudiamos este intento de femicidio, como lloramos con indignación por los 17 femicidios de este año. Así como recordamos siempre a nuestras compañeras trans asesinadas sin justicia. No son hechos aislados: es la expresión más brutal de una violencia machista que se aprende, se tolera y se reproduce todos los días. El problema no es cómo nos vestimos, a qué hora salimos ni con quién andamos. El problema es este sistema que nos odia: ¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!
También marchamos en defensa de la educación pública, porque la educación es un derecho y no una mercancía. Estudiar debería significar poder construir nuestro futuro y no tener que aprender a sobrevivir a la violencia. Queremos centros educativos seguros, inclusivos, libres de discriminación. Queremos que todas las infancias y adolescencias puedan estudiar sin esconder quiénes son. Porque una educación que expulsa no transforma, una educación que discrimina no educa, y una educación sin recursos no puede garantizar igualdad. Por una educación pública, de calidad y en todo el país, seguimos exigiendo el 6+1 para la educación pública.
Marchamos porque las lesbianas seguimos sufriendo la invisibilidad y el no reconocimiento de nuestras familias. Exigimos filiación sin discriminación y el reconocimieneto a las madres no gestantes como lo que son: madres.
Marchamos porque los varones gays seguimos siendo el chiste fácil de esta cultura hetero que nos repudia y nos incentiva a quitarnos la vida. BASTA DE ODIO, BASTA DE VIOLENCIA.
Marchamos porque las personas bisexuales seguimos reivindicando que no estamos confundidas, que no es una etapa. Las mujeres bisexuales no estamos con otras mujeres mientras no tengamos novio, los varones bisexuales no somos gays. Somos bisexuales con orgullo y con placer.
Marchamos por y con memoria. Las personas de la diversidad sexual fuimos perseguidas, encarceladas, violentadas y discriminadas durante, antes y después de la dictadura civil militar. Porque la persecución no fue solamente política: también fue moral, sexual y de género. Recordamos a quienes tuvieron que esconderse, a quienes nunca pudieron volver y a quienes todavía esperan justicia. Abrazamos a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos. ¡Memoria, verdad y justicia! ¡Nunca más terrorismo de Estado!
Asistimos en el día de ayer a una sesión de las Naciones Unidas donde nuestro país pasará a la historia como uno de los cómplices silenciosos de un genocidio. Presidente, le recordamos que no “tomar partido” no sólo desconoce la historia del pueblo palestino, sino que es un posicionamiento miserable a favor de la destrucción. No es una guerra, es un genocidio. Volvemos a denunciar la ocupación colonial, el bloqueo inhumano y la limpieza étnica se impone sobre todo el pueblo palestino. No permitiremos que utilicen nuestras banderas para justificar el apartheid y la explotación. Nuestra libertad NO existirá hasta que los pueblos de Palestina, Cuba, Líbano, Irán, Sudán, Congo, Haití y tantos otros sean libres. Y no hay orgullo posible bajo el genocidio. Marchamos por les queers palestines, que existen y resisten bajo el apartheid, la ocupación colonial y una NAKBA que nunca terminó. Por todo esto, gritamos fuerte: ¡No en nuestro nombre! ¡Alto al genocidio y basta de apartheid! ¡Viva la resistencia queer palestina!
Durante años nos dijeron que había que esperar. Esperamos. Nos dijeron que había que dialogar y dialogamos. Nos dijeron que había que confiar y confiamos. Nos dijeron que las leyes iban a cambiar nuestras vidas. Las conquistamos. Ahora les decimos: ¡CUMPLAN!
Porque nuestros derechos no pueden depender de quién gobierna o si nuestras demandas son políticamente convenientes. De nada sirve ver la ciudad pintada de colores o edificios públicos iluminados con el arcoíris si el cupo para personas trans sigue sin cumplirse. No queremos privilegios: queremos igualdad. No queremos favores: queremos derechos. No queremos promesas: queremos presupuesto. No queremos sobrevivir: queremos vivir con dignidad.
Este año volvemos a marchar porque el facismo sigue ganando espacios. Lo vivimos en las calles, en las redes, en los discursos públicos, en las instituciones. Lo vivimos cuando nuestras identidades son cuestionadas, ridiculizadas y negadas. Los discursos de odio que avanzan en el mundo y promueven agendas antiderechos son una clara alerta de que una vez más, vienen por nosotres. ¡Y bien fuerte les decimos: acá seguimos y no les tenemos miedo! Porque existir no puede ser un acto de supervivencia permanente. ¡Ante el facismo, más organización!
Hoy también le queremos hablar a nuestra comunidad, sabemos que está todo planteado para que cada vez nos organicemos menos, nos movilicemos menos y confrontemos más entre nosotres. La derecha fascista nos quiere así, buscando enemigos entre quienes históricamente nos hemos sostenido y acompañado. Nuestra responsabilidad histórica, nuestro compromiso con las próximas generaciones, es consolidar un movimiento social que siga apostando a la unidad.
Nuestras diferencias siempre fueron una potencia, reconocer el sufrimiento y las desigualdades de nuestros colectivos siempre nutrieron nuestra sensibilidad. Desde las tortas que cuidaban a las vhichosas en los ‘90, a las travestis y mariconas que empujaban patrulleros para que alguno no cayera en cana en plenas razzias, hasta quienes hoy desde cualquier espacio defendemos el derecho a ser en el día a día. Frente a los discursos de odio, elegimos la solidaridad. Frente al divisionismo fascista, defendemos la unidad. A no confundirse, el enemigo está afuera y a la espera.
Marchamos porque lo que le pasa a une, nos pasa a todes. No podemos olvidarnos de quienes siguen en los márgenes: la compañera trava que no llega a los cuarenta, el gurí que duerme en la calle, la familia que no llega a fin de mes, les trabajadores que no cobran, las personas privadas de libertad o les migrantes que se ven forzades a sobrevivir a la exclusión y discriminación. Nuestra lucha no termina cuando se resuelve nuestra realidad individual. Nuestra comunidad es el Uruguay entero. Luchamos por una sociedad justa e igualitaria, libres e iguales en dignidad y derechos, porque nadie es libre mientras haya otres que no lo son.
Porque somos afros, migrantes, feministas, trans, lesbianas, gays, bisexuales, intersex, no binaries, discas, trabajadores, estudiantes, trabajadoras sexuales, personas con VIH, personas en situación de calle, privadas de libertad. Somos disidencias. Somos el pueblo. Somos diversidad. Somos resistencia.
Esta marcha es un grito, pero también es un encuentro. Es fiesta, es alegría, es abrazo. Porque si algo aprendimos de Dulce Polly y de todas las que vinieron antes es que el orgullo no se pide: se vive. Y mientras exista una sola persona a la que se le niegue un derecho por ser quien es, vamos a seguir tomando las calles.
¡Vivir con dignidad, existir con orgullo!
¡Dulce Polly presente!
¡Viva la Marcha por la Diversidad!
Coordinadora de la Marcha por la Diversidad 2026
Asociación de Asistentes Sociales del Uruguay
Colectivo Ovejas Negras // Colectivo Diverso Las Piedras
Coro de Hombres Gay de Montevideo // Departamento de Jóvenes PIT-CNT
SERPAJ // Mujer y Salud en Uruguay (MYSU) // Las Lilas
Área de Género FUCVAM // Trans Boy Uruguay // Uruguay Intersex
Coordinación por Palestina Uruguay // BDS Uruguay / Espacios Libres de Apartheid


