QUE HACEMOS

OBSERVATORIO

DATOS ESTADÍSTICOS

Durante 2022, desde el Observatorio de MYSU, se continuó dando seguimiento a la implementación de los servicios de salud sexual y reproductiva en distintas dimensiones. A continuación, se registran algunas de las cifras más significativas en materia de embarazo, parto y puerperio; aborto; anticoncepción; población adolescente y SSR; VIH y violencia doméstica y sexual.

Embarazo, parto y puerperio

Nacimientos, partos y cesáreas

Se registra un descenso consistente de los nacimientos, con una caída poco más de 1200 entre 2020 y 2021. Las cesáreas siguen siendo elevadas en comparación a los partos, muy por encima de las recomendaciones de la OMS (15%), representando el 45% de los partos para el período 2016-2021, alcanzando un pico máximo de 48% en 2021.

Nacimientos por tipo de parto y total. Período 2016-2021

Fuente: Elaboración propia en base a Estadisticas Vitales del MSP.

Mortalidad materna

Por otra parte, el contexto de pandemia por COVID-19, sumado a un funcionamiento irregular de los servicios y la escasa difusión de los mismos, a pesar de haberlos declarado esenciales, contribuyó al aumento de la mortalidad materna en el país. Según cifras del MSP, la tasa de mortalidad materna cada 100.000 nacidos vivos en 2020, se ubicó en 30,7, duplicando las tasas de 2018 y 2019. En 2021, volvió a duplicarse, alcanzando 57,8. Si bien el número de muertes absolutas se ha reducido con el correr de los años, la tasa de mortalidad de 2021 es la más alta que registra el país desde la década de los 80.

11 mujeres fallecieron por razones vinculadas al embarazo, parto, cesáreas y/o aborto en 2020, mientras que se registraron 20 muertes de mujeres por esta causa en 2021.

Evolución de la tasa de mortalidad materna cada 100.000 nacidos vivos para el período 2013-2021

Fuente: Elaboración propia en base a información proporcionada por el Ministerio de Salud Pública, a través de solicitud de acceso a la información realizada por MYSU en agosto de 2022.

En diciembre de 2020 se produjo la muerte de una adolescente del interior del país, convirtiéndose en el segundo fallecimiento en marco de un proceso de interrupción voluntaria del embarazo. El primero sucedió en 2018, y no fue de público conocimiento, registrándose únicamente en solicitudes de acceso a información que distintos actores han realizado al MSP. Las autoridades sanitarias negaron, además, que se registraran muertes en procesos legales de aborto durante 2019[1].

Si bien la mortalidad por aborto ha disminuido en el período 2013-2020 en comparación a lo ocurrido antes de aprobada la ley IVE, 5 mujeres han fallecido por abortos en este período, 3 de ellas por fuera de los servicios legales de aborto sumándose a las 2 antes mencionadas. Es inadmisible que las mujeres sigan muriendo por causas evitables, fallas de los servicios o negligencia de profesionales de la salud.

Situaciones de violencia obstétrica durante el parto/cesárea y puerperio

Es alto el porcentaje y preocupa que 47% de las mujeres encuestadas que transitaron por un parto o cesárea alguna vez en su vida declararon que se les realizaron prácticas no recomendadas según lo establecido por la normativa sanitaria nacional y en base a los estándares internacionales. En los últimos 5 años, la mitad de las mujeres que tuvieron parto vaginal, un tercio de las que tuvieron cesárea y 3 de cada 4 mujeres que han transitado por un parto con fórceps experimentaron prácticas no recomendadas.

Si se observan estas mismas cifras por subsistema de salud, las usuarias de ASSE manifiestan en mayor porcentaje (63%) el haber padecido prácticas no recomendadas en relación a las usuarias de servicios mutuales donde el porcentaje fue menor (45%). Si bien ambos porcentajes son altos y preocupantes la mayor incidencia de esta forma de violencia obstétrica se dio en la población en situación de mayor vulnerabilidad.

Porcentaje de mujeres que experimentó prácticas no recomendadas durante el parto/cesárea por subsistema de salud

Fuente: Elaboración propia en base a los resultados de la encuesta. Estudio sobre experiencias de la población usuaria en embarazo, parto, puerperio y aborto, MYSU, 2022 (n=1029).

Las prácticas no recomendadas más reconocidas por las mujeres encuestadas fueron la episiotomía, la administración de medicación para acelerar el parto y la rotura artificial de bolsa. 1 de cada 4 mujeres experimentó al menos una de ellas.

La amplia mayoría, 9 de cada 10 mujeres pudieron entrar acompañadas en su primer parto/cesárea. Las que no lo lograron es un porcentaje que oscila entre 8% y 11%, cuando se compara la situación en el primer, segundo o tercer parto/cesárea. Hay un porcentaje de mujeres que eligió entrar sin acompañante. Se puede observar el incremento en el acompañamiento cuando se compara las respuestas de lo sucedido a lo largo de la vida en relación a los últimos 5 años. De quienes tuvieron su primer parto o cesárea en los últimos 5 años 94% pudo estar acompañada, sin embargo, en las que lo vivieron hace más de 5 años, el porcentaje es del 79%. Este resultado es muy positivo. 

Más de la mitad (52,8%) de las mujeres declara no haber tenido asesoramiento en lactancia o el recibido fue desactualizado, inapropiado o identificado como una mala atención por parte del personal de salud. Solo 30 % de las mujeres encuestadas dijo haber tenido asesoramiento satisfactorio. Muchas mujeres buscaron apoyo fuera de sus prestadores de salud con profesionales externos, ONGs, grupos de madres, o entre sus familiares y amistades. Otras accedieron a información por su cuenta en libros y sitios de internet ante la falta de una respuesta satisfactoria.


Aborto

En 2021 se contabilizaron 10.111 abortos legales, 196 más que en 2020, representando un aumento por primera vez en dos años, acercándose a los guarismos registrados para 2018 y 2019. En 2020 se había registrado un descenso de 3% mientras que la recuperación es de 2% para 2021.

Total de abortos legales desde que se instalaron los servicios: 85.228.

Evolución del número de IVE realizadas por año para el período 2013-2021

Fuente: Elaboración propia en base a información proporcionada por el Ministerio de Salud Pública, a través de solicitud de acceso a la información realizada por MYSU en agosto de 2022.

41.887 se realizaron en los servicios públicos con un promedio de 4.654 abortos anuales.

43.341 en el subsistema mutual, con promedio anual de 4816.

Evolución del número de IVE realizadas por causales

Causal201320142015201620172018201920202021TotalPromedio anual
Propia voluntad714485159351970998141037010195988910101850889454
Violación924110224253
Riesgo de salud de la mujer101255631252607
Anomalías fetales incompatibles con la vida8824901194556
Total717185379362971998301037310210991510111852289470
Fuente: Elaboración propia en base a información proporcionada por el Ministerio de Salud Pública, a través de solicitud de acceso a la información realizada por MYSU en agosto de 2022.

Objeción de conciencia

En 2022, el MSP informó al respecto de los reportes de objeción de conciencia (OC) para un total de 43 prestadores de salud. Esta cifra incluyó un desglose departamental para ASSE y, en el caso de Río Negro se distinguió entre el Hospital Departamental de Río Negro (en Fray Bentos) y el Hospital de Young, arrojando un total de 62 cifras sobre la incidencia de la OC en el país.

De estas 62 instituciones, 18 no reportan su porcentaje de OC desde 2020, incluyendo tres dependencias de ASSE (Artigas, San José y Tacuarembó), el Hospital de Clínicas, el Hospital Policial, 10 mutualistas (tanto de Montevideo como del interior del país) y 2 seguros privados.

18 instituciones declararon 50% de profesionales objetores o más, incluyendo 7 unidades de ASSE (Cerro Largo, Colonia, Paysandú, Salto, Soriano, Treinta y Tres y Young), 10 mutualistas y el Hospital Militar.

Destacan por no tener personal objetor de conciencia en policlínicas las dependencias de ASSE en Florida, Lavalleja, Maldonado y Río Negro, CAMOC y COMEF.

Distribución de servicios de aborto legal según porcentaje de objeción de conciencia en policlínicas. Año 2020

Fuente: Elaboración propia en base a información proporcionada por el Ministerio de Salud Pública, a través de solicitud de acceso a la información realizada por MYSU en agosto de 2022.

Situaciones de violencia obstétrica durante procesos de aborto

De las mujeres encuestadas que transitaron por la interrupción voluntaria del embarazo, 69% manifestó que en la primera consulta donde expresaron su voluntad de acceder al servicio de aborto legal, recibieron respaldo y asesoramiento profesional oportuno. Un resultado positivo a destacar. Sin embargo, 23% dijo que en esta primera consulta sintió que se le juzgaba por la decisión, 11% que se le intentó desestimular, 4% no recibió la información oportuna por sesgo profesional y 7% fueron derivadas a otro profesional por encontrarse con un objetor de conciencia[2]

Durante la realización de la ecografía confirmatoria para tiempo de embarazo, el 53% dijo que se le enseñaron imágenes, al 25% le hicieron escuchar sonidos y 11% recibió comentarios del profesional actuante acerca de su decisión. Todas estas acciones están prohibidas en la normativa sanitaria nacional y en las recomendaciones internacionales de buenas prácticas, por entenderlas contraproducentes hacia quien decide interrumpir el embarazo en curso y se le impone sin su consentimiento.

La Segunda Encuesta Nacional sobre VBG llevada adelante por el INE, el INMUJERES (MIDES) y el Consejo Nacional Consultivo «Por una vida libre de violencia de género hacia las mujeres», registra que 54,4% de las mujeres uruguayas que recurrieron a los servicios legales de aborto, desde la aprobación de la ley, experimentaron alguna situación de violencia por parte del equipo de salud en el proceso[3].


Anticoncepción

El uso de MAC por parte de las mujeres que viven en Uruguay ha ido aumentando de forma constante a lo largo del tiempo. En 2011, cerca del 83% de las mujeres utilizaban algún tipo de MAC (MYSU, 2013 )[4]. En 2015, la cifra rondaba el 83,6% (UNFPA, 2017)[5] y en 2021, se observa un salto a más de 86% (MYSU)[6].

Uso de métodos anticonceptivos en mujeres en Uruguay

La mayoría (58,37%) de las mujeres utiliza algún tipo de anticonceptivo oral (ACO), mientras que el 51,26%% depende de que su pareja varón use el preservativo masculino (como único MAC o para doble protección).

Porcentaje de uso de MAC por tipo

Solo el 23% de las encuestadas utilizan doble protección, con un método de barrera (como preservativos masculinos o femeninos) junto con otro método (como pastillas anticonceptivas o DIU).

El 56% de las mujeres encuestadas accede a ACO en farmacias comerciales, aun cuando el costo de acceder a métodos por fuera del SNIS sea considerablemente más elevado. Mientras que en ASSE son gratuitos y el promedio de costos en los servicios privados a enero de 2021 era de $49,01 (poco más de un dólar[7]) para 13 ciclos, en las farmacias comerciales el promedio de costo alcanza la alta cifra de $575,39 (alrededor de 13 dólares[8]) por cada ciclo.

Lugar de compra/retiro de ACO en porcentaje

Por otra parte, la autonomía de las mujeres también se ve limitada ya que declaran tener pocas posibilidades de negociar el uso del MAC que más le sea conveniente y adecuado. Estudios previos de MYSU identificaron que un 43% de las mujeres no podían controlar por sí mismas su método anticonceptivo[9]. Uno de los factores que impiden a las mujeres elegir el MAC de su preferencia es la desigualdad de género.

Muchas mujeres expresaron un descontento por el conflicto que se genera con sus parejas sexuales masculinas ante la negociación en el uso del condón masculino.


Adolescentes

Uruguay, como país de transición demográfica temprana, ha registrado tasas globales de fecundidad (TGF) bajas –menos de 2,1 hijos por mujer en edad reproductiva– en las últimas décadas, y durante el año 2020 llegó a su mínimo histórico (1,4), ingresando al grupo de países con TGF muy baja . Esta baja de la fecundidad también se registra en la población adolescente con una reducción sostenida de los embarazos entre 15 y 19 años, desde 2015. Más del 50% de la reducción de la fecundidad en el país se debe al descenso de los embarazos en mujeres entre 15 y 24 años y entre múltiples factores que lo explican hubo estrategias dirigidas a reducir el embarazo no intencional en este grupo etario, promovidas por las instituciones de gobierno en conjunto con agencias del Sistema de NNUU entre 2016 y 2020 .

Sin embargo, la prevención de las causas del embarazo adolescente no han sido tan eficientes en la reducción de las situaciones de abuso, explotación sexual y relaciones violentas, con alta incidencia en el país. En 2020, el Ministerio del Interior recibió 33.004 denuncias por violencia doméstica, el 25% de estas correspondía a casos de personas entre 13 y 17 años, la mayoría mujeres. A su vez, como recogió el “informe Embarazo Infantil en Uruguay – Aporte para la agenda” de Amnistía Internacional Uruguay[10], según cifras del MSP, 98 niñas menores de 14 años fueron madres en 2017, mientras que para ese mismo año el Programa de Acompañamiento Territorial de Uruguay Crece Contigo atendió a 107 niñas y adolescentes menores de 14 años. El informe “Niñas, no madres: unir las piezas de la violencia sexual” también de AI, reafirma las dificultades para reducir los embarazos en niñas y adolescentes de menos de 14 años, ya que en 2021 la cifra alcanzó los 108 embarazos[11].


VIH/ITS

Según cifras del MSP, entre 2017 y 2021, se registró un promedio de 881 nuevos casos de VIH por año. Se estimaba que el descenso en 2020 pudiera deberse a menor número de testeos en contexto de pandemia por COVID-19, sin embargo, la cifra vuelve a descender en 2021 aunque el número de testeos aumentó (de 213.184 test en 2020 a 339.501 en 2021).

Distribución de nuevos casos de VIH y evolución de la tasa cada 100.000 habitantes. Período 2017-2021

Fuente: Elaboración propia en base al Boletín Epidemiológico sobre VIH/SIDA, Ministerio de Salud Pública, 29 de julio de 2022.

El MSP también ha informado que la relación hombre/mujer se mantiene estable en el entorno de 2,3 hombres por cada mujer con VIH. Los hombres representan el casi el 70% de los nuevos diagnósticos en 2021.

Evolución de la tasa de notificación de nuevas infecciones general y por sexo. Período 2017-2021

Fuente: Elaboración propia en base al Boletín Epidemiológico sobre VIH/SIDA, Ministerio de Salud Pública, 29 de julio de 2022.

La mediana de edad de los nuevos diagnósticos es de 37 años, no observándose diferencias estadísticas entre varones y mujeres. No se releva información respecto a otras identidades o se las contabiliza en alguna de las categorías binarias.

La vía sexual continúa siendo la principal vía de transmisión de VIH en Uruguay. En 2021 del total de notificaciones que reportan la vía de transmisión, el 99 % de los nuevos casos de VIH se registran por vía sexual. La tasa vertical continúa ubicándose por debajo del 2% desde 2016, con una tendencia a su eliminación de sostenerse las políticas de tratamiento específico para mujeres embarazadas y en situación de lactancia.

El 54% de los casos se registran en los prestadores públicos, con una tendencia que se mantiene relativamente estable para todo el período.

Distribución de los nuevos diagnósticos VIH según tipo de prestador. Período 2017-2021

Fuente: Elaboración propia en base al Boletín Epidemiológico sobre VIH/SIDA, Ministerio de Salud Pública, 29 de julio de 2022.

La cobertura de TARV entre la población diagnosticada es de 75%, mientras que el 63% de las personas bajo TARV presentan carga viral indetectable.

La mortalidad se mantiene estable, con una ligera tendencia a disminuir, alcanzando su valor más bajo en 2021.

Distribución de la tasa de mortalidad por VIH/SIDA cada 100.000 habitantes según sexo. Período 2017-2021

Fuente: Elaboración propia en base al Boletín Epidemiológico sobre VIH/SIDA, Ministerio de Salud Pública, 29 de julio de 2022.

Según información del Sistema Informático Perinatal (SIP) de registro obligatorio por parte de los prestadores de salud del SNIS, en 2021, la incidencia de VDRL positivo en las embarazadas del hospital Pereira Rossell fue la más alta registrada en los últimos 10 años. En 2010 tuvo un pico de 4,4 cada 100, y desde 2018 ha aumentado año a año: comenzando en 3,1, subió a 3,7 en 2019, aumentó nuevamente llegando a 4,3 en 2020, y alcanzó 5,5 en 2021.

Esta tendencia se viene registrando en el país a nivel nacional. Las últimas cifras disponibles desde el MSP registran que la incidencia de la sífilis congénita pasó de 1,1 en 2017 (su pico más bajo desde 2014) a 2,3 en 2019.

Los casos de sífilis en general han aumentado también, mientras que en 2018 se registraron 2.265 casos, en 2021 alcanzaron los 3.924, según datos oficiales, reforzando la noción de que esta epidemia está cobrando fuerza una vez más en Uruguay, siguiendo tendencias regionales identificadas por la Organización Panamericana de la Salud.


Violencia sexual y doméstica[12]

En los primeros 10 meses de 2021 se registraron 31.661 denuncias por violencia doméstica y asociados en nuestro país, lo que representa 104 denuncias diarias, una denuncia cada 14 minutos.

Un 60,7% de las denuncias son a parejas o con quien han mantenido un vínculo afectivo-sexual, el 38,8% se trata de situaciones entre familiares consanguíneos o políticos y el 0,5% con personas que convivían pero no eran parejas, ex-parejas o familiares

En cuanto a las victimas el 75,8% son mujeres y el 24,2 % hombres.

Asimismo, en el 87% de los casos la víctima había realizado la denuncia y en el 66% no había denuncia previa.

Homicidios a mujeres

En lo los primeros 10 meses del año se registraron 31 homicidios a mujeres. Al desagregar los homicidios a mujeres de acuerdo a las principales circunstancias, el 81% fue en un contexto de violencia doméstica y de género, el 13% a circunstancias fuera del ámbito doméstico y el 6% no se conocen las circunstancias precipitantes, ya que son homicidios que se encuentran en investigación.

Se han registrado 24 casos de homicidios domésticos, observándose que la mayoría (79 %) de las mujeres en el ámbito doméstico fueron asesinadas por su pareja o expareja y en segundo lugar (21%) por un familiar.

Femicidios

En lo que refiere a los homicidios a mujeres por violencia basada en género, es decir aquellas situaciones en donde existen elementos que hacen presumir la existencia de odio, desprecio o menosprecio contra una mujer por su calidad de tal, se han registrado 21 casos en los primeros 10 meses del año.

De acuerdo a la ocurrencia del hecho, se observa que el 86% de los femicidios sucedieron en una residencia, el 10% tuvo lugar en la vía pública y en el 4% no hay datos.

En cuanto a las denuncias previas hacia los autores de los homicidios a mujeres por violencia doméstica basada en género, se observa que en el 76% de los casos no había denuncias previas contra su ofensor y quienes habían denunciado representan el 24%.

En los primeros 10 meses del año, cada 8 días se mató o intentó matar a una mujer por su condición de tal.

Violencia sexual

Entre enero y octubre del 2020, hubo 1873 denuncias en todo el país de crímenes sexuales y 2017 fueron 2021, lo que representa un aumento de 7,7% en los casos. Del total de violencia sexual reportada en 2021, 81% de las víctimas furon mujeres.

Víctimas de violencia sexual por edad

Fuente:  Dirección Nacional de Políticas de Género – Observatorio Nacional Sobre Violencia y Criminalidad

[1] https://www.gub.uy/ministerio-salud-publica/comunicacion/noticias/uruguay-lidera-america-baja-indicadores-mortalidad-materna-embarazo

[2] Los porcentajes suman más de 100% ya que las mujeres podían responder con todas las opciones que se ajustaran a su caso.

[3] INE-MIDES-CNC (2020). Segunda Encuesta Nacional de Prevalencia sobre Violencia Basada en Género y Generaciones.

[4] MYSU (2013). Necesidades y demandas en salud sexual y reproductiva en mujeres uruguayas. Montevideo: MYSU. Dado que no se contaba con un indicador comparable, se utilizó el % de mujeres que había utilizado preservativo alguna vez, el método más usado, como proxy de referencia.

[5]  UNFPA (2017). Encuesta Nacional de Comportamientos Reproductivos (ENCoR). Montevideo, Uruguay.

[6] Resultados de la encuesta de consumo realizada en marco del proyecto “Impacto de la pandemia del COVID-19 en el Precio Consumidor de los Anticonceptivos Orales”

[7] Tipo de cambio al 23/07/2021, según BROU: https://www.brou.com.uy/cotizaciones. 1 dólar = 44,85 pesos uruguayos.

[8]  ibidem.

[9] MYSU (2013). Necesidades y demandas en salud sexual y reproductiva en mujeres uruguayas. Montevideo: MYSU.

[10] https://www.amnistia.org.uy/files/pdf/Embarazo-infantil-en-Uruguay-Aportes-para-la-agenda.pdf

[11] https://amnistia.org.uy/files/tmp/os8hik8md8apcbuoytjc.pdf

[12] Fuente: Ministerio del Interior. Disponible en: https://www.minterior.gub.uy/index.php?option=com_content&view=article&id=9469. Acceso en: 05.dic.2022.