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Contra la desinformación

16/06/2013

El 23 de junio se llevará a cabo una instancia de votación con el fin de determinar si se realiza o no un referéndum para derogar la ley de interrupción voluntaria del embarazo. La campaña a favor del referéndum ha estado caracterizada por la desinformación y la utilización de lenguaje y métodos engañosos para llevar a la población a las urnas.

A continuación se exponen algunas de las falacias más frecuentes y sus correspondientes aclaraciones, con el fin de que se pueda decidir si votar o no en forma responsable e informada.

1 – “Hay que ir a votar para que la gente decida; sólo votando el 23 de junio estamos ejerciendo nuestro derecho a decidir”.

No. El 23 de junio habrá una sola papeleta, la del Sí. La papeleta dice: “Interpongo recurso contra la totalidad de la ley N° 18.987, de 22 de octubre de 2012 (interrupción voluntaria del embarazo)”. Es decir que no yendo a votar, estamos decidiendo apoyar la ley. Quien vaya a votar, estará expresando su voluntad de que la ley sea derogada. No hace falta una nueva instancia para “decidir”. No concurrir a votar en ésta instancia es, también, decidir. Mediante la no concurrencia estaremos expresando nuestro respaldo a la ley. Por otra parte, y dado que el aborto es un tema de conciencia privada sujeto a la moral y los principios de cada individuo, someterlo a consulta pública sería tratar de imponer la moral de la mayoría sobre todas las personas. La decisión de abortar o no es una decisión personal e intransferible, y como tal debe llevarla a cabo cada mujer en forma libre e informada.

2 – “Hay que ir a votar para defender la vida”.

Quienes apoyan la derogación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, dicen estar «defendiendo la vida». Error. Si fuese así, entenderían que los abortos se han practicado siempre. ¿Donde estaban antes de que se aprobara esta ley? Si realmente defendieran la vida, estarían a favor de la ley, que salva muchas vidas de mujeres. Mujeres que no caben dudas que están vivas, plenamente conscientes, e independientes de otros cuerpos para respirar y alimentarse. Claramente lo que se busca no es proteger la vida, sino controlar la capacidad reproductiva de la mujer, someterla, y castigarla por ejercer su sexualidad libremente.

3 – “Si se despenaliza, se practicarán más abortos”

La despenalización del aborto reduce el número de abortos practicados. En América Latina y el Caribe, donde el aborto es altamente restringido, se realizaron 30 abortos inseguros por cada 1000 mujeres entre 15 y 49 años. Por el contrario en aquellos países donde la ley no penaliza el aborto el promedio de abortos es de trece por cada 1000 mujeres. La legalización del aborto y el acceso a estos servicios no conducen a un mayor uso del aborto para controlar la fecundidad. Por el contrario, una asesoría adecuada en materia de planificación familiar en el momento del aborto, resulta en un mayor y mejor uso de anticonceptivos.

4 – “El voto es obligatorio”

Es muy importante resaltar el carácter voluntario de la convocatoria a votar, ya que la desinformación en torno a este punto está particularmente extendida. Sólo deben concurrir a votar quienes estén a favor de derogar la ley. Quienes estén a favor de mantener la ley, no deben concurrir a votar.

5 – “La ley se aprobó por un solo legislador”

La ley fue aprobada por 67 de los 130 que integran las cámaras: 50 de los 99 diputados; y 17 de los 31 senadores, todos ellos electos por la mayoría de los uruguayos.

6 – “Quienes recurren al aborto deberían haber utilizado métodos anticonceptivos o haber practicado la abstinencia sexual, o en lugar de abortar deberían dar a su bebé en adopción”.

Quienes esgrimen este argumento están, en primer lugar, haciéndolo desde una posición privilegiada. No todas las mujeres tienen el mismo acceso a la educación sexual y a la información sobre la disponibilidad de métodos anticonceptivos. De hecho, una investigación del Observatorio Nacional en Género y Salud Sexual y Reproductiva 2011 – 2012 de Mujer Y Salud en Uruguay – MYSU reveló que mientras que el 57,5% de las mujeres manifestó tener conocimiento sobre sus derechos sexuales y reproductivos, sólo el 27% de las mujeres acudieron a consultar en servicios de salud sexual y reproductiva. Por otra parte, 43% de las mujeres no controla por sí misma el uso del método anticonceptivo y una de cada cuatro mujeres de entre 15 y 24 años con ciclo básico o menos, declararon impotencia a la hora de negociar con sus parejas sexuales si éstas no quieren usar preservativo. Con estos datos podemos concluir que un embarazo no deseado está lejos de ser responsabilidad exclusiva de la mujer. Aún en casos de mujeres que utilizan métodos anticonceptivos, éstos no son 100% efectivos, es decir que aún utilizándolos puede darse un embarazo no deseado. La adopción puede ser una alternativa para aquellas mujeres que por motivos morales o religiosos no deseen practicarse un aborto. Sin embargo, para muchas la decisión de pasar por todo el proceso de gestación para luego separarse de su bebé es una experiencia muy dolorosa tanto para ellas como para los niños en cuestión. Generalmente las mujeres que dan a sus hijos en adopción no cuentan con apoyo de su entorno, por lo cual viven su embarazo y la experiencia traumática de desprenderse de sus hijos en total soledad. Mientras que muchas mujeres elegirán la adopción como alternativa, no ofrece una respuesta para todas las mujeres que enfrentan un embarazo no deseado. Por otra parte, forzar a una mujer a llevar un embarazo no deseado a término, con todo lo que ello implica para su salud física y mental, es un acto de violencia contra la mujer.

7 – “Necesitamos tiempo para discutir el tema en profundidad”

El aborto es un tema muy complejo y largamente debatido a lo largo de la historia. Los seres humanos jamás tendremos una posición unánime en cuanto al aborto, dado que es asunto personal que examina los sentimientos de las personas sobre su propia existencia. Cuanto antes aprendamos a aceptar que es imposible tener una posición universal al respecto, antes podremos lidiar con los aspectos prácticos de la cuestión; esto es, las implicaciones sociales y sanitarias que rodean el acceso al aborto. En Uruguay, el tema de la despenalización del aborto viene discutiéndose desde el fin de la dictadura, hace 28 años. En caso de realizarse referéndum, éste tendrá lugar en octubre, es decir dentro de cuatro meses. Es difícil de creer que con cuatro meses de debate alcancemos un consenso que no logramos en 28 años.

8 – “El 23 de junio votamos en contra del aborto”

Lo que está en juego en ésta instancia de votación no es si los abortos se practicarán o no. Sin ley, los abortos se practicaban también, en forma clandestina. La verdadera elección es entre aborto legal (regulado por el Estado, con las garantías legales y sanitarias correspondientes) y aborto clandestino (negocio para algunos, riesgo para la salud física y mental y hasta la muerte para muchas, particularmente las más pobres). Quienes concurran a votar el 23, estarán votando para derogar una ley que otorga derechos a las mujeres, y al hacerlo estarán votando a favor del aborto clandestino.

Virginia Balseiro

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