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“La Iglesia Católica no tiene el derecho a decir qué tengo que hacer”

Publicado el 27/08/2009

Para afirmar la defensa de la laicidad, en particular frente al dogmatismo de la Iglesia, especialmente en temas como la despenalización del aborto y el rechazo al uso del preservativo, vino a Montevideo el gran canciller del Gran Oriente Francés de la Masonería, Alain Fumaz.

José Ripoll

En Montevideo. El gran canciller del Gran Oriente Francés

En un castellano muy correcto mantuvo con LA REPUBLICA una larga conversación en un hotel céntrico, oportunidad en la que habló de los motivos de su viaje, sus impresiones, las tareas que realizó recientemente en Perú, Ecuador y Colombia, y de las coincidencias y diferencias que las obediencias vinculadas al Gran Oriente Francés mantienen respecto de aquellas otras que están relacionadas con la Gran Logia Unida de Inglaterra.

Fumaz planteó “el tema de la laicidad” como su principal interés, “en momentos en los que en todos los países asistimos a un crecimiento del poder de la Iglesia”.

“La Iglesia no tiene derecho a decir qué tengo que hacer, en todo caso lo tiene que decir mi fe, pero la Iglesia tiene que respetar la libertad de cada persona”. “No soy ateo”, pero “la laicidad verdadera es libertad, respeto del otro”.

Consultado acerca de los temas en los que observa esa injerencia de la Iglesia, dijo que “sobre el casamiento entre homosexuales, prefiero no incursionar en el tema, aunque considero que hay que respetar la decisión de esas personas”.

Más frontalmente sostuvo que “la Iglesia no tiene que decir que no al preservativo”, porque esa condena representa “un peligro, es muy grave”. Indicó que “en la medida en que se condena al uso del preservativo como pecado, no se tiene en cuenta que hay seres humanos que pueden contraer enfermedades; esto para mí es muy grave”.

En la misma línea sostuvo que “el aborto es el derecho de la mujer; eso sí, no tiene que ser planteado como método anticonceptivo”. Añadió que “el aborto es legal en Francia” y se trata de una situación sobre la cual “la Iglesia no tiene que opinar”. Dijo también que “hay médicos que no lo quieren; muy bien, los respeto, pero por eso no vamos a privar a las mujeres de su derecho”.

Reconocimiento en Uruguay

Fumaz se refirió también al reconocimiento que trajo del Gran Oriente Francés para las obediencias locales: el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta y Universal y el Gran Oriente Latinoamericano.

“Estamos hablando de instituciones con libertad absoluta de conciencia”, precisó, y comentó que como gran canciller vino a “traer un saludo y a estrechar vinculaciones con potencias masónicas extranjeras”.

Indicó que en Uruguay “participé de una convención anual del Gran Oriente Latinoamericano en Solís”, y también dedicó su estadía en Montevideo a cultivar las relaciones con el Gran Oriente de la Francmasonería Mixta y Universal. “Tuve que compartir mi tiempo”, dijo, puesto que son “dos obediencias” a las que “traje el reconocimiento para funcionar desde el punto de vista masónico”.

“Ambas tienen relación de obediencia con el Gran Oriente Francés y ahora están reconocidas para que puedan trabajar”; sostuvo que “la nuestra es una masonería liberal, sin dogmas y muy democrática”.

Fumaz estuvo hace algunas semanas de visita en Perú, Ecuador y Colombia, también “para mantener contactos con obediencias liberales”, sin incursionar en temas políticos. “En Perú fui recibido por el presidente Alan García y en Colombia por el ministro de Defensa Nacional”.

“Estoy al tanto del tema entre Venezuela y Colombia, es un problema, pero no estoy metido en el asunto y no corresponde que haga ningún comentario”, dijo. “En el gobierno de Colombia hay masones, y se ocupan de esto, pero yo no fui a Colombia por ese motivo: no me tocaron el tema y tampoco en Ecuador”.

Consultado acerca de si había mantenido alguna clase de relación con autoridades del gobierno uruguayo, Fumaz respondió que “no he tenido tiempo”, y cuando se le preguntó si estaba al tanto de que el presidente de la República, Tabaré Vázquez, es masón, comentó que “así dicen, yo no puedo decirlo”.

“Regresaré seguro a Uruguay”, dijo enseguida. “Quiero poner más lazos con el Gran Oriente de Francia, desarrollar vínculos con obediencias que practican la misma masonería, a las que queremos dar nuestro apoyo, sin que eso quiera decir injerencia”.

“Hago contacto con obediencias liberales”, agregó, para “mantener lazos de amistad pero sobre todo indicar que esta es una masonería libre, de pensamiento libre, con toda la libertad de conciencia”.

Antes de fin de mes “visitaré Portugal”, en una línea similar de vinculación, y adelantó que “un tratado de amistad y enlace está tomando fuerza en Europa”. La idea es identificar “puntos de reflexión, poner al hombre en el centro de la sociedad, promover la laicidad, siempre dentro del esquema de ’Libertad, Igualdad y Fraternidad’”.

El entrevistado recordó que el Gran Oriente Francés comenzó a actuar en 1728 y que hoy en Francia “somos unos 50.000 integrantes, la primera masonería europea”.

“Masonería dogmática”

Marcó diferencias con “una masonería dogmática” y sostuvo que “la Gran Logia Unida de Inglaterra mantiene ciertos dogmas, por ejemplo creer en Dios; lo que nosotros no aceptamos, sin que eso quiera decir que promovemos el ateísmo, simplemente que respetamos la decisión de cada uno, por eso aceptamos a un agnóstico, un judío o un musulmán”.

“Lo principal es creer en el hombre. Y en ese sentido yo respeto infinitamente la decisión de cada uno”. Subrayó que “somos adogmáticos, puedo creer en Dios, pero como una cuestión personal”, y destacó que “en Francia somos más importantes, unos 50.000, mientras que la Gran Logia Nacional tiene unos 30.000 miembros”.

Cuando se le preguntó cómo es la relación entre unos y otros respondió: “No le voy a decir ’fría’, pero no nos frecuentamos”. A veces nos concertamos. Cuando alguien quiere ingresar a la Masonería hacemos una investigación que vale para las dos, nadie quiere a un indeseable”, agregó.

En cuanto a su agenda en Montevideo, aseguró que “no voy a visitar a la Gran Logia del Uruguay, no me corresponde. Los respetamos, somos abiertos a todo pensamiento, pero no tenemos nada que ver”.

“Reconocemos como iniciados a unos y a otros, conforme a la tradición”, admitió, y dijo que “a veces cambian, pero si nos visitan los castigan”.

Fuente: Diario La República