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Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

Publicado el 28/05/2018
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A más de tres décadas del V Encuentro Mundial por la salud de las Mujeres, realizado en San José de Costa Rica (1987) que dio origen al Día Internacional por la Salud de las Mujeres, cuyo eje central fue la denuncia de la morbi‐mortalidad materna como dimensión de la injusticia y la desigualdad de género, recordamos que el 28 de mayo es un día de reivindicación feminista. Así, reafirmamos nuestra rotunda convicción de que todas tenemos derecho a vivir nuestra sexualidad y decidir sobre nuestra capacidad reproductiva sin discriminación, coerción ni violencia como dimensiones fundamentales de nuestra salud.

Uruguay se destaca en la región por sus avances en el reconocimiento de la salud y los derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos. Avances que son indiscutibles y producto de una larga y perseverante acción de las organizaciones sociales. No obstante, somos conscientes de que todavía queda mucho por conquistar para asegurar las condiciones para que estos derechos sean respetados y existan las condiciones para que todas las mujeres puedan ejercerlos sin distinciones.

En este escenario, la objeción de conciencia se manifiesta como la principal barrera para el acceso a los servicios de interrupción del embarazo a casi seis años de aprobada la ley. Es por eso que vemos con preocupación la difusión en el último mes de cifras sobre médicos objetores de conciencia que no tienen fuente conocida y que no coinciden ─ e incluso son inferiores─ con las que estima el Ministerio de Salud Pública, que señala que el porcentaje alcanza el 40%. Desde MYSU reiteramos que es crucial que se desarrollen mecanismos para saber la prevalencia de la práctica, de controlar el uso abusivo de la objeción de conciencia y que se apliquen sanciones cuando estas prácticas obstaculizan el acceso a los servicios legales de aborto.

Consideramos que es fundamental avanzar en la calidad de la atención de los servicios de salud sexual y reproductiva, y mejorar el sistema de registro sobre la vulneración de derechos en la atención del embarazo, parto, puerperio y aborto.

Nos parece oportuno señalar también la necesidad de acceso universal a los servicios de interrupción voluntaria del embarazo para todas las mujeres que lo requieren, incluidas las mujeres migrantes, para que todas tengamos el mismo derecho a abortar en condiciones legales y seguras.

Queremos decidir libremente sobre tener o no tener hijos, cuándo, cuántos y con quién, y ser respetadas en nuestras decisiones. Queremos que se garantice el acceso a la más amplia canasta de métodos anticonceptivos y la promoción del condón femenino, cuya difusión de uso ha sido particularmente débil.

Por último, señalamos que en una sociedad medicalizada como la nuestra, exigimos que se frene la imposición de diagnósticos, el consumo de productos y de servicios sanitarios innecesarios, que son tan violatorios de los derechos humanos como no proveer los que realmente las mujeres necesitemos.

¡Por nuestra salud, nuestros derechos y nuestras vidas!

Montevideo, mayo de 2018